La salud se conoce comúnmente como la ausencia de
enfermedades, afecciones o cualquier tipo de dolencias que aquejen cualquiera
de las partes de nuestro cuerpo, y ya sea la parte física o la parte
emocional-psíquica. Estar saludables significa sentirnos plenos, vigorosos,
sanos, enérgicos, para llevar adelante todas las actividades que diariamente
realizamos: estudiar, trabajar, entrenar, jugar (en el caso de los niños o de
quienes tienen hijos), y sentirnos concentrados y atentos en aquellas acciones
cotidianas que lo necesitan: realizar compras, manejar vehículos, caminar,
leer, etc
Si bien se asocia muchas veces la salud junto con la medicina puesto que ésta es la rama de la ciencia que aborda el estudio y análisis de las causas que generan enfermedades y buscan su cura, estar sanos, tener salud, no sólo implica tener el calendario de vacunación completo, visitar al médico de confianza cada tres o seis meses y tomar medicamentos cuando tenemos dolencias. La salud va más allá e implica también a la nutrición (rama de la medicina, que aún así suele prepararse de manera separada a los profesionales que se especializan en esta área) y la actividad física. La nutrición supone mantener una dieta o alimentación equilibrada. Por dieta no entendemos claro aquellas con objetivos de bajar de peso o estar más delgados, sino que entendemos el concepto “dieta” como la base de una alimentación sana y equilibrada, incorporando alimentos favorables a nuestro organismo y descartando a aquellos que, en la mayoría de los casos, con el paso del tiempo, traen males mayores: diabetes, problemas cardíacos, colesterol alto, triglicéridos, gastritis, etc.
Si bien se asocia muchas veces la salud junto con la medicina puesto que ésta es la rama de la ciencia que aborda el estudio y análisis de las causas que generan enfermedades y buscan su cura, estar sanos, tener salud, no sólo implica tener el calendario de vacunación completo, visitar al médico de confianza cada tres o seis meses y tomar medicamentos cuando tenemos dolencias. La salud va más allá e implica también a la nutrición (rama de la medicina, que aún así suele prepararse de manera separada a los profesionales que se especializan en esta área) y la actividad física. La nutrición supone mantener una dieta o alimentación equilibrada. Por dieta no entendemos claro aquellas con objetivos de bajar de peso o estar más delgados, sino que entendemos el concepto “dieta” como la base de una alimentación sana y equilibrada, incorporando alimentos favorables a nuestro organismo y descartando a aquellos que, en la mayoría de los casos, con el paso del tiempo, traen males mayores: diabetes, problemas cardíacos, colesterol alto, triglicéridos, gastritis, etc.
La actividad física, por otra parte, incluye toda
actividad que se realice para ejercitar el cuerpo. En el caso de los deportes
pueden realizarse por algo más que sólo “ejercitar” –porque gusta o porque se
siente pasión por eso- pero quienes no viven del deporte ni de ninguna disciplina deportiva,
el ejercicio durante al menos treinta minutos por día –y ser constantes en
cumplirlo- facilita el funcionamiento del metabolismo corporal, además de
quemar calorías y otorgar energías al cuerpo. La vida sedentaria –ausencia de
actividad física- trae problemas severos con el paso del tiempo: reuma,
artritis, problemas respiratorios, dolencias en los huesos, obesidad, entre
otros.
Mediante el chequeo médico, la alimentación sana y
equilibrada, y la actividad física se puede alcanzar un cuerpo sano y un equilibrio psíquico-físico
que no sólo otorgará mayor vitalidad para enfrentar las actividades diarias si
no que además permitirá estar inmunizado ante cualquier aparición o “brote” de
virus causantes de enfermedades.

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